La visita al dentista: cuando el cerebro no olvida

clinica dental en bilbao

Todos hemos experimentado esa sensación de aprensión y ansiedad antes de una visita al dentista. El simple hecho de pensar en el ruido del taladro o la incomodidad de tener la boca abierta puede desencadenar una serie de respuestas en nuestro cuerpo. 

Joe Navarro sostiene que el cerebro límbico, esa parte primitiva de nuestro cerebro responsable de nuestras emociones y respuestas de supervivencia, juega un papel crucial en nuestras reacciones al trauma. Durante una visita al dentista, es común experimentar miedo y ansiedad, y estas emociones desencadenan una respuesta en el cerebro límbico.

Una de las respuestas corporales más notorias es la activación del sistema nervioso simpático, conocido como la respuesta de «lucha o huida». Cuando el dentista se acerca con el taladro en mano, el cerebro límbico envía señales al cuerpo para liberar hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina. Esto provoca un aumento en la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la tensión muscular, preparándonos para enfrentar o huir de la situación estresante.

Pero las respuestas corporales no se limitan solo a eso. Algunas personas pueden experimentar sudoración excesiva, temblores, tensión en los músculos de la mandíbula o incluso mareos. Estas reacciones son indicativas de la influencia del cerebro límbico en nuestro cuerpo durante una visita al dentista. Es importante tener en cuenta que el cerebro no olvida fácilmente estas experiencias. Por ejemplo, una mala experiencia dental en la infancia puede dejar una huella duradera en nuestra memoria.

La asociación de dolor y malestar con el entorno dental puede generar una respuesta de ansiedad cada vez que nos enfrentamos a una visita similar en el futuro. Incluso las personas que han tenido experiencias positivas en el dentista pueden experimentar una leve respuesta de ansiedad debido a la memoria del cerebro límbico.

Conclusión: En definitiva, las teorías de Joe Navarro sobre las respuestas corporales durante una visita al dentista nos hacen reflexionar sobre la influencia duradera que estas experiencias pueden tener en nuestro cerebro. No es solo el miedo al dolor lo que nos afecta, sino también la respuesta del cerebro límbico a esa situación. Es fundamental que los profesionales de la salud dental reconozcan la importancia de la empatía y la comunicación efectiva para mitigar el trauma y crear un entorno seguro para los pacientes.

Recordemos que aunque el tiempo pase, el cerebro no olvida fácilmente las experiencias traumáticas, y es nuestra responsabilidad abordarlas de manera adecuada para garantizar un cuidado dental óptimo.

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